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Transmutación
Transmutación significa cambio, específicamente el cambio desde lo más bajo hacia aquello más elevado. Transmutación es el proceso a través del cual los elementos destructivos de nuestro ser animal son cambiados en aquellos quen pertenecen a nuestra naturaleza divina. Transmutación es transformación. El proceso de transmutación se basa en el principio de que todas las cosas en el mundo fueron originalmente buenas y sólo el mal uso que hemos hecho de ellas las ha convertido en lo contrario. Por lo tanto, al transmutar no estamos buscando destruir sino cambiar o transformar el componente destructivo de cualquier parte de nuestro ser (ya sea un pensamiento, un deseo o una acción) en su naturaleza original designada por Dios. De este modo el odio puede ser transmutado en amor, la codicia en generosidad práctica, el miedo en prudencia y el resentimiento en compasión. Describamos brevemente el proceso exacto por medio del cual se logra esta transmutación. El cerebro humano está construido de tal manera que lo que pensamos y lo que hacemos queda grabado y programado de forma automática en las células nerviosas. Mientras más pensamos o hacemos algo, más fuerte se hace la impresión nerviosa. La ciencia le llama a esto “moldeado” o “impresión.” Por otro lado, si no pensamos o hacemos ciertas cosas, las impresiones nerviosas de estas cosas se desvanecen gradualmente. Si reemplazamos conscientemente los pensamientos y acciones adversas por aquellos que están en armonía con la Ley Divina, estas impresiones más constructivas van a reemplazar gradualmente a aquellas menos deseables. Por ende, cambiando primero nuestros patrones de pensamiento eventualmente seremos capaces de cambiar nuestras emociones y al modificar nuestras emociones podremos también cambiar nuestras acciones. Este es el funcionamiento físico básico de la transmutación. Para realizar tal labor se requiere un fuerte deseo y un esfuerzo constante por parte del individuo, pero es una parte absolutamente esencial de la Gran Obra. Por lo tanto, la práctica diaria de esta actividad, la transmutación, es una de las piedras angulares en el desarrollo de cada buscador verdadero de lo espiritual. Por medio de sus esfuerzos de transmutación, el estudiante de lo Arcano es capaz de preparar el escenario para que su Alma, esa Chispa Divina celestial, se limpie de una gran parte de los desechos acumulados sobre ella a través de los siglos en que hemos estado tratando de evadir la Ley Divina. Mediante el proceso de transmutación, la Chispa Divina puede “ver” más claramente para poder construir este Centro Interior, el Templo Sagrado dentro de nosotros. Vaya a la siguiente sección: Iluminación del Alma
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